Un día antes de cocinar el pavo, sácalo de la nevera, ponlo en la lata con la rejilla y seca el pavo con toallas de papel muy bien por todos los lados y saca del interior del pavo todos los órganos con que venga, seca y limpia con toallas de papel muy bien la cavidad interior.
Cuando esté bien seco pon sal de la gruesa alrededor de todo el pavo, esto hará que el pavo quede mucho más jugoso y con mucho más sabor. Ponlo en la nevera al menos por 24 horas. (No te preocupes si crees que es mucha sal, no va a quedar salado)
Saca el pavo de la nevera, limpia el agua extra en la placa de horno.
Precalienta el horno a 325℉ o 162℃.
En un procesador de alimentos añade la mantequilla, la miel, el ajo, las hierbas, el adobo de chipotle en polvo, la pimienta, el jugo de una naranja y sal al gusto.
Mezclar por un minuto o hasta que todos los ingredientes estén muy bien combinados.
Esparce esta mezcla por todo el pavo incluyendo la cavidad interior y entre la pechuga y la piel.
Dentro de la cavidad pon las cebollas en cuartos, las medias naranjas del jugo, y si tienes las hierbas frescas por una ramita de cada una.
Coloca las alas del pavo escondidas en la parte de atrás, con la parte de las pechugas hacia arriba, puedes amarrar las patas con una pita de cocina si prefieres.
LLeva al horno y en la rejilla mas baja del horno pon el pavo y deja cocinar por 3 horas aproximadamente o hasta que alcance una temperatura interna de 165℉ o 83℃
Deja reposar por al menos 30 minutos antes de servir para que sus jugos no se pierdan. Con el jugo que soltó el pavo y con la ayuda de una brocha unta el jugo por todo el pavo.