Precalienta el horno a 400°F (200°C).
Con mucho cuidado, corta la parte superior de la calabaza y pártela por la mitad.
Retira las semillas y los hilos del centro de la calabaza con una cuchara. Puedes guardar las semillas para tostarlas más tarde si lo deseas.
Coloca las mitades de calabaza boca abajo en una bandeja para horno forrada con papel pergamino.
Hornea durante 50 a 55 minutos, o hasta que la calabaza esté tierna al pincharla con un tenedor.
Saca la calabaza del horno y deja que se enfríe durante unos minutos.
Con una cuchara, retira la pulpa de la calabaza y colócala en un procesador de alimentos.
Procesa la pulpa hasta obtener un puré suave y cremoso.
Si el puré está muy aguado, colócalo en un colador de tela (cheesecloth) o un colador fino para escurrir el exceso de líquido.
Guarda el puré en un recipiente hermético en el refrigerador por hasta una semana, o en el congelador por hasta dos meses.