Para empezar, en un bol, mezcla la sal de ajo, el orégano, la pimienta, la sal y la paprika. Si decides usar hojuelas de pimiento rojo, agrégalas a la mezcla. Esta combinación de condimentos dará un sabor increíble a los perniles.
Unta los perniles de pollo con aceite de oliva. Luego, usa dos tercios de la mezcla de condimentos para adobar los perniles, asegurándote de que queden bien cubiertos. Coloca las piernas en una bandeja para horno, usando una rejilla para que el pollo quede crujiente por todos lados. Espolvorea el tercio restante de la mezcla de condimentos sobre la piel del pollo ya colocado en la rejilla.
Precalienta el horno a 400 grados Fahrenheit (200 grados Celsius). Este paso es crucial para lograr esa textura crujiente y dorada.
Hornea durante 45 a 50 minutos, o hasta que el pollo esté dorado y crujiente por fuera y jugoso por dentro. Este tiempo puede variar según el tamaño de los perniles, así que mantén un ojo en ellos para evitar que se sequen.